La diversidad y herencia cultural es curiosa y fascinante, como muestran los vestigios culturales en forma de petroglifos y pictografías dejados por los pueblos indígenas en las paredes de las cavernas. Las iglesias protestantes, metodistas y católicas muestran la pluralidad religiosa de sus habitantes. Todavía se practican, desde el baile africano del "bamboulá" y se puede disfrutar la herencia culinaria anglo-caribeña del arroz y pescado con coco, el "don plin" y el "johnny cake" así como de la comida criolla dominicana como el "moro", el "asopao" o el "sancocho".

            Después de la colonización española, los antiguos pobladores estaban conformados diversos colonos europeos, una parte del norte de Italia, Alemania, Francia, Libia, etc.  A principios del siglo 19, con la llegada de negros libertos de Filadelfia y luego con la inmigración de vecinos antillanos, este lugar se convirtió en un mosaico de culturas, dándole a la región una variedad y una personalidad cultural propia y diferente. Las familias con apellidos como, Jones, Green, Kelly, José, Roustand, Fontana, Caccavelli, entre otros, nos retornan a ese pasado.

            El paisaje, visualmente le mostrará historias de uso y del comportamiento de nuestra población. Nuestras pequeñas viviendas de alegre coloridos construidas con material de la zona, nuestros pequeños conucos rodeados por grandes extensiones de cocoteros, el uso cotidiano que le damos a nuestros ríos y otros elementos tradicionales les mostrarán como nos hemos adaptados a las posibilidades y limitaciones que nos da nuestra naturaleza.